El barrio viejo recupera su verbena después de una década
Guirnaldas entre balcones, una orquesta de pueblo y churros hasta la madrugada: la fiesta volvió, y con ella media ciudad.
Hacía diez años que las guirnaldas no cruzaban de balcón a balcón en la calle de los Plateros. Este sábado volvieron, y con ellas media ciudad: la verbena del barrio viejo se celebró de nuevo, organizada por una asociación de vecinos que se negó a darla por perdida.
Lo que se hereda, se cuida
Hubo orquesta de pueblo, baile en la plaza y una churrería que no cerró hasta el amanecer. Los más mayores enseñaron los pasos; los más pequeños fingieron no aprenderlos y los aprendieron igual.
Una fiesta no se recupera con dinero, sino con gente dispuesta a volver a colgar las guirnaldas.
La asociación ya ha apuntado la fecha del año que viene. Esta vez, dicen, no pasarán diez años.
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